LO QUE DICE LA TELE QUE HA DICHO EL PAPA:
El buey y la mula, en el paro
El Papa afirma que en el portal de Belén "no había animales"
Defiende "sin reservas" que Jesús nació de Santa María Virgen
Benedicto XVI publica su libro 'La infancia de Jesús'
Estas Navidades dos protagonistas del portal de Belén podrían pasar a formar parte de las listas del paro y quedar guardados en cajas de medio mundo. Según afirma el Papa Benedicto XVI en el portal donde nació Jesús no había animales, por lo que si todos aquellos que no faltan a su cita con el pesebre por estas fechas quieren ser fieles a la realidad, deberán dejar al buey y la mula sin trabajo.
Benedicto XVI señala en la tercera y última parte de su trilogía sobre Jesús de Nazaret, titulada 'La infancia de Jesús' que el Evangelio no cita la presencia de animales en el portal de Belén, por lo que la existencia de un buey y una mula, tal como se simboliza en pesebres y villancicos en las fechas navideñas, sería falsa.
Según el Pontífice, a lo largo de la historia se ha hablado de la presencia de un buey y una mula porque un pesebre es “un lugar donde comen animales y la iconografía cristiana colmó esa laguna” añadiendo las figuras.
LO QUE HA DICHO EL PAPA:
“Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y Nuevo Testamento relacionados entre si, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1, 3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.”
Peter Stuhlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3, 2: “En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás”. Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo (25, 18-20), indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para “el buey y el asno”, para la humanidad, compuesta por judíos y gentiles.
En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3, 2, Éxodo 15, 18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como un representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”.
BENEDICTO XVI. La Infancia de Jesús, pp. 76-77.

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